Monitoreo de la letalidad militar: ¿es igual en todos los estados?

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Columna publicada en Revista Reforma (versión original). Autores: Samuel Storr y Ernesto López Portillo.


El monitoreo permanente que realizamos sobre las actividades militares en la seguridad pública nos muestra un incremento significativo en la intervención militar en tareas de seguridad: las Fuerzas Armadas estuvieron involucradas en casi 50 por ciento más eventos de fuerza letal en 2024 que en 2023. En 2024 hubo un máximo histórico en personas civiles detenidas por miembros de la SEDENA; el Ejército siguió deteniendo a más personas que la Guardia Nacional. Sin embargo, las instituciones castrenses aseguraron menos armas de fuego en 2024 comparado con 2023. Además podemos observar en 2024, un retroceso en la transparencia de las actividades de las Fuerzas Armadas.

Mirando más a fondo los datos oficiales, otro aprendizaje es que el uso de las fuerza no es igual en todos los estados de la República. En medidas como la letalidad –la razón entre presuntos agresores fallecidos y heridos en enfrentamientos con las autoridades– podemos observar que el uso de la fuerza por el Ejército Mexicano es mucho más letal en unos estados que en otros. Hay entidades donde esa institución realiza detenciones de personas civiles en una escala masiva, sin mayor uso de la fuerza letal, según sus propios registros. En esta columna, comparamos dos estados fronterizos que ilustran este contraste: Tamaulipas y Sonora.

El uso de la fuerza letal

Desde 2007 a la fecha, Tamaulipas es el estado en donde el Ejército ha participado en más enfrentamientos armados. Entre 2010 y 2015, también fue donde el Ejército realizó más detenciones de personas y aseguramientos de armas; los resultados reportados por el Ejército coincidían con su nivel de uso de la fuerza letal. Hoy en día se ha reducido considerablemente el uso de la fuerza letal por el Ejército en Tamaulipas, con 71 eventos en 2024 frente a 394 en 2012. Al mismo tiempo, se observan más enfrentamientos con involucramiento del Ejército en otros estados.

Sonora es quizás el ejemplo más claro de cómo ha cambiado el papel del Ejército en años recientes. Entre 2023 y 2024, fue el tercer estado con más enfrentamientos con involucramiento del Ejército después de Michoacán y Tamaulipas, mientras entre 2007 a 2022 ocupó el séptimo lugar. En 2024, la institución castrense registró 60 agresiones a su personal en Sonora, comparado con 71 en Tamaulipas.

La letalidad desorbitada del Ejército en Tamaulipas

Aunque en 2024 la frecuencia de enfrentamientos con involucramiento del Ejército mexicano fue comparable entre Sonora y Tamaulipas, el grado de fuerza letal fue mucho más agudo en Tamaulipas. Si entre 2019 y 2024, la tasa promedio de letalidad del Ejército mexicano fue de 4.8 a nivel nacional, en Tamaulipas fue de 19.1, mientras que en Sonora fue de 1.3. Como hemos señalado desde hace varios años, la elevada tasa de letalidad en Tamaulipas es una indicación de probables abusos como el uso desproporcionado de la fuerza letal o ejecuciones extrajudiciales.

No solo hay diferencias en la tasa de letalidad: al observar la cantidad de civiles presuntos agresores fallecidos y heridos, los enfrentamientos en Tamaulipas son de otra escala.

¿Estratégias radicalmente distintas?

Si el Ejército mexicano utiliza la fuerza letal con una intensidad mucho mayor en Tamaulipas, se esperaría que reportara una mayor cantidad de personas detenidas y armas aseguradas, como en el pasado.

En años recientes, no es el caso. Desde 2022, el Ejército ha reportado más armas de fuego aseguradas en Sonora, y desde 2019 muchas más personas detenidas. Entre 2019 y 2024, el Ejército aseguró 5 mil 153 armas de fuego en Sonora y 5 mil 4 en Tamaulipas. En el mismo periodo, detuvo a 6 mil 137 en Sonora y 2 mil 84 en Tamaulipas.

Es decir, en Sonora el Ejército detiene a más personas de las que asegura armas de fuego, mientras que Tamaulipas asegura dos veces más armas que personas. Esto podría indicar que en Tamaulipas el Ejército sigue involucrado más en enfrentamientos violentos, mientras que en Sonora se encuentra en otras tareas que también resultan en personas detenidas y armas incautadas; por ejemplo, retenes o acciones más enfocadas en disminuir el tráfico de armas.

Siendo estados fronterizos, ambos son puntos relevantes en el tráfico de armas de fuego desde el norte al sur y el movimiento de personas desde el sur al norte. Desde 2019, la frontera norte mexicana se encuentra altamente militarizada debido a las tensiones diplomáticas entre México y los Estados Unidos, pero existen enormes variaciones en la naturaleza de la militarización a través de esta línea.

Nuestras preguntas sin respuesta

El Programa de Seguridad Ciudadana de la Universidad Iberoamericana CDMX monitorea estas actividades militares desde 2018. En incontables ocasiones hemos insistido en la urgencia de construir un diálogo transparente, informado y constructivo entre el gobierno federal, las instituciones castrenses y la sociedad interesada en contribuir a fortalecer la rendición de cuentas en la política de seguridad federal. Desde el sexenio de Calderón se ha documentado la letalidad militar desproporcionada; ahora agregamos hallazgos que alertan sobre la diferencia abismal de la propia letalidad entre entidades federativas. Desafortunadamente, los contrapesos del propio Estado no funcionan para llevar la letalidad a un ejercicio de rendición de cuentas. Mientras las Fuerzas Armadas no estén subordinadas al poder civil, ni deban justificar sus acciones ante él y ante la sociedad, no es posible afirmar que operan bajo un control democrático.