Militarización y su impacto en el medio ambiente en México

Aida Verónica Corrales Guillén
Estudiante de Economía
Con el creciente número de fuerzas armadas en nuestro país, y gran desafío que nuestra generación presenta que es el cambio climático, es importante analizar la relación que existe entre el militarismo y el medio ambiente. La presencia militar en ciertas áreas puede tener un impacto significativo en el medio ambiente. Esto puede incluir la contaminación de suelos y agua debido a la actividad militar, la degradación del hábitat natural, la tala ilegal, la minería no regulada y otros efectos adversos sobre los ecosistemas. Comprender estos impactos es esencial para evaluar y mitigar cualquier daño ambiental.
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México es un país con una gran biodiversidad y una riqueza natural importante. La investigación sobre la relación entre militarización y medio ambiente puede ayudar a identificar áreas que requieren una mayor protección y conservación. Esto es especialmente importante en zonas con una alta presencia militar, como las regiones fronterizas y áreas con problemas de seguridad.

La militarización también está relacionada con violaciones de derechos humanos y conflictos que afectan a comunidades locales. Estos conflictos a menudo están vinculados a disputas por recursos naturales, como tierras y agua.

Comprender cómo la militarización afecta el medio ambiente puede proporcionar información importante para la formulación de políticas y la toma de decisiones a nivel gubernamental. Esto puede llevar a la adopción de medidas más efectivas para proteger el entorno natural y abordar los desafíos ambientales en áreas militarizadas. Es importante aumentar la conciencia pública sobre los impactos ambientales de la militarización. Esto puede llevar a un debate informado y a la promoción de acciones para abordar los problemas ambientales en áreas afectadas.

Las actividades militares, como el uso de armas y vehículos, pueden generar una contaminación que puede dañar el medio ambiente. Por ejemplo, el uso de explosivos puede liberar sustancias químicas tóxicas al aire y al agua, mientras que los vehículos militares pueden emitir gases de efecto invernadero y otros contaminantes1. Por otro lado, también pueden consumir grandes cantidades de recursos naturales, como agua y combustible, lo que puede tener impactos negativos en el medio ambiente. Por ejemplo, las bases militares requieren grandes cantidades de agua para beber, saneamiento y otros fines, lo que puede agotar el suministro de agua local2.

El uso de armas, como explosivos y municiones, puede liberar gases y partículas tóxicas en el aire. Además, los vehículos militares, aviones y embarcaciones suelen utilizar combustibles que emiten contaminantes atmosféricos, como óxidos de nitrógeno, dióxido de azufre y partículas finas, lo que contribuye a la contaminación del aire. Las explosiones y pruebas de armas pueden contaminar el suelo con residuos químicos y metales pesados. Esto afecta la calidad del suelo y puede tener un impacto negativo en la vegetación y la vida silvestre.

Por otro lado, la munición no estallada, como bombas y proyectiles sin detonar, puede contaminar áreas con peligros potenciales a largo plazo. Estos artefactos pueden representar una amenaza continua para las personas y la vida silvestre.

La militarización realiza construcción de bases y caminos, así como la tala de árboles para combustible y construcción, generan un gran problema, pues contribuyen directamente a la deforestación y la degradación de hábitats naturales3.

La actividad militar también utiliza productos químicos en armas y prácticas militares, como agentes químicos y materiales radiactivos, pueden ser extremadamente dañinos para el medio ambiente. Los derrames o la liberación accidental de estos contaminantes pueden tener efectos a largo plazo en el suelo, el agua y la vida silvestre.
Las actividades militares también pueden consumir grandes cantidades de recursos naturales, como agua y combustible, lo que puede tener impactos negativos en el medio ambiente. Por ejemplo, las bases militares requieren grandes cantidades de agua para beber, saneamiento y otros fines, lo que puede agotar el suministro de agua local.

En nuestro país existen 48 zonas militares, 18 Bases Aéreas Militares (BAM) y 9 Estaciones Aéreas Militares (EAM)4. La militarización puede tener un impacto negativo en la salud de las personas que viven cerca de bases militares. Algunos de los efectos en la salud que se han identificado incluyen:

  • Las emisiones de contaminantes atmosféricos generados por las actividades militares pueden tener un impacto negativo en la salud de las personas que viven cerca de las bases militares. Por ejemplo, la exposición a partículas finas puede aumentar el riesgo de enfermedades respiratorias y cardiovasculares5.
  • La contaminación del agua generada por las actividades militares también puede tener un impacto negativo en la salud de las personas que viven cerca de las bases militares. Por ejemplo, la exposición a sustancias tóxicas en el agua puede aumentar el riesgo de enfermedades como el cáncer y los trastornos del sistema nervioso6.

Estos efectos en la salud pueden variar según el contexto y las circunstancias específicas de la militarización. Además, es posible que haya otros efectos en la salud que no se han investigado aún. Por lo tanto, se necesita más investigación para comprender completamente el impacto de la militarización en la salud de las personas que viven cerca de las bases militares.

Con su Índice de Militarización Global (GMI), el BICC puede representar objetivamente la militarización mundial por primera vez. El GMI compara, por ejemplo, el gasto militar de un país con su Producto Interior Bruto (PIB) y su gasto sanitario.

Contrasta el número total de fuerzas militares y paramilitares en un país con el número de médicos. Finalmente, estudia la cantidad de armas pesadas disponibles para las fuerzas armadas de un país.
En la siguiente gráfica podemos observar cómo se ha comportado este índice en México durante los últimos años, desde que comenzó el último sexenio aproximadamente, se ve una línea muy pronunciada hasta 2020.

Fuente: Elaboración propia con datos de “Global Militarisation Index”

Para observar esta interacción de la militarización en el medio ambiente, se realizaron modelos económicos, entre ellos ARDL y OLS. Se utilizaron los datos de emisiones de dióxido de carbono del Banco Mundial, el gasto militar y el índice de militarización del Índice de Militarización Global, todo esto para México, en un periodo de 1990 a 2020 y la periodicidad es anual.

El método de Mínimos Cuadrados Ordinarios (OLS) es una técnica estadística utilizada para estimar los parámetros de un modelo de regresión lineal. La regresión lineal es un modelo matemático que busca describir la relación entre una variable dependiente y una o más variables independientes. Se representa como una ecuación de línea recta.
Los coeficientes en el modelo OLS y el más sencillo proporcionan información sobre la relación estimada entre estas variables. Aquí hay una explicación simple de los resultados

Hay un coeficiente negativo en el gasto militar que indica una relación inversa entre el gasto militar y las emisiones de CO2. Por cada unidad adicional de aumento en el gasto militar, se espera que las emisiones de CO2 disminuyan en aproximadamente 3.25 unidades.

Por otro lado, nos da un coeficiente positivo indica una relación positiva entre el índice de militarización y las emisiones de CO2.

Por cada unidad adicional de aumento en el índice de militarización, se espera un aumento de aproximadamente 0.009 unidades en las emisiones de CO2.

Los coeficientes del modelo ARDL indican cómo los cambios en el gasto militar y el índice de militarización en diferentes momentos afectan las emisiones de CO2. Por ejemplo, un aumento en el gasto militar o el índice de militarización en ciertos periodos puede tener impactos positivos o negativos en las emisiones de CO2 en el período actual.

Con base en los resultados obtenidos del modelo ARDL (1,4,3), se identifican patrones significativos en la relación entre militarización y emisiones de CO2 a lo largo del tiempo. Aquí hay algunas observaciones clave:

  • Un aumento en las emisiones de CO2 en el período anterior tiene un impacto positivo significativo en las emisiones actuales.
  • Un aumento en el gasto militar en el período actual tiene un efecto negativo en las emisiones de CO2 actuales. Sin embargo, gastos militares en períodos anteriores pueden tener efectos positivos en las emisiones actuales. Y se obtienen resultados muy similares para el índice de militarización.

Esto nos permite entender cómo eventos militares pasados afectan las emisiones actuales, proporcionando una comprensión más completa de la relación a lo largo del tiempo. Estos resultados subrayan la necesidad de considerar no solo el gasto militar actual, sino también eventos históricos y patrones de militarización al analizar las emisiones de CO2. Este enfoque dinámico puede informar políticas más efectivas relacionadas con la seguridad y el medio ambiente.

Referencias

  1. Fonseca González, L.I., & Almendarez Téllez, L.E. (2023). La pesca artesanal y su relación con el medio ambiente en el Pacífico central de Nicaragua (Masachapa y Casares). Revista Torreón Universitario.
  2. Pauccar, Z., & Verónica, L. (2019). CONCIENCIA AMBIENTAL Y SU RELACION CON EL CUIDADO DEL MEDIO AMBIENTE EN ESTUDIANTES DEL NIVEL SECUNDARIO DE LA I.E N° 20801 –IRRIGACION SANTA ROSA – SAYAN – 2019.
  3. Agroecología, M.E., & Ambiente, Y.M. (2014). “EL USO DE PLAGUICIDAS QUÍMICOS EN EL CULTIVO DE PAPA (Solanum tuberosum), SU RELACIÓN CON EL MEDIO AMBIENTE Y LA SALUD”.
  4. Secretaría de la Defensa Nacional. (2023). Zonas militares.
  5. Bartolomé, M.G., Hamilton, M., & Pereyra Bordón, R. (2023). ¿La crónica de una militarización anunciada? Perspectivas Revista de Ciencias Sociales.
  6. Torres-Guarnizo, M.A., & Velandia-Pardo, E.F. (2022). La interrelación de derechos humanos y medio ambiente desde el concepto de la seguridad humana. Revista Científica General José María Córdova.
Aida Verónica Corrales Guillén

Ella es Vero, estudiante de Economía en la Universidad Iberoamericana Ciudad de México. A lo largo de su carrera, ha cultivado un interés apasionado en el medio ambiente y en comprender cómo diversas variables económicas influyen en él. Su enfoque va más allá de los números; busca entender el impacto real de las decisiones económicas en el entorno y cómo trabajar hacia un equilibrio sostenible. Está emocionada por la oportunidad de aplicar sus conocimientos para abordar desafíos ambientales y contribuir a un futuro más sostenible.

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